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domingo, 13 de diciembre de 2009

UNA NOCHE GÉLIDA


Estoy sola,
echada sobre mi lecho desnudo
y todo el tiempo,
durante el transcurso de la noche,
escucho el llamamiento de mis seres queridos:
el eco de sus palabras
se pega a mi ropa
y sus últimos gestos
se arrojan, contra el filo de la cama.
Están de transito,
y tramando pura agitación en el aire,
se deslizan sigilosos entre la oscuridad del cuarto.
Estoy inmóvil,
quieta como la muerte
y con un nudo en la garganta.



martes, 3 de noviembre de 2009

REDOBLES


Oí voces sin comprender nada
redobles que me hacían abrir la boca
aves negras soltando su graznido
sobre la tierra
abismos donde se perdía el sonido
al lanzar una piedra
y sombras que arañaban mis tímpanos
destapando las burbujas de mi tribulación.
Oí un hombre vigilando
mi descanso
y ahuyentando un trueno interminable
que asestaba golpes secos contra mi puerta.
Luego, descendió un rayo,
y mi corazón escapó, raudo, entre el fulgor
que atravesó por debajo del quicio.